París
se convirtió en la capital de la arquitectura en Europa. En el siglo XVII, el
Clasicismo controló la formación de los artistas y las obras que se
construyeron para el Rey Sol, Luis XIV.
Este
nuevo estilo arquitectónico se dirigía a la razón e inteligencia antes que al
sentimiento utilizando los ordenes clásicos y reduciendo el contraste lumínico.
El mayor ejemplo es el palacio de Versalles, el cual es manifiesto de la
grandeza del rey: ya el hombre no es la medida del mundo como en el
Renacimiento, sino el poder del monarca sobre sus súbditos.
Los
palacios de Viena, de Inglaterra o los de san Petersburgo unen el estilo
Barroco Francés al estilo Barroco Italiano. En España hay muy pocos ejemplos de
arquitectura Barroca porque el desarrollo de este estilo coincidió con la
decadencia económica y política del país.
En la
arquitectura religiosa europea se difunden las plantas centralizadas y las
grandes cúpulas como las de los palacios de Viena y se integran a las
características del Barroco Italiano y francés.
El
proceso decorativo del Barroco en los interiores de los palacios e iglesias se
convierte en un nuevo estilo, el Rococó. Nació en Francia y pronto se extendió
al resto de Europa.
La
escultura Barroca tuvo el mismo concepto de la arquitectura, transmitir las
verdades de esa sociedad. En España se desarrollo la escultura religiosa. El
retablo se convirtió en la pieza fundamental para sorprender al fiel con
efectos escenográficos.
El
urbanismo barroco fue caracterizado por la presencia de esculturas y grandes
edificios, pero también por las estatuas ecuestres de los monarcas usadas como
puntos focales del trazado urbano. Las plantas se basaban en calles regulares,
fachadas uniformes y avenidas arboladas. Las plazas eran concebidas como
proyecciones del control del gobernante en su ciudad capital.
Rubens,
Rembrandt, Vermeer y Velázquez son los pintores mayores del Barroco. Sus
pinturas se caracterizan por el estudio de la luz y sus curvaturas, dotándola
de significados simbólicos y de valores compositivos.
En la
pintura Las Tres Gracias de Rubens, hay un claro carácter descriptivo de la
realidad que pero se dirige mas a los sentidos que a la razón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario